Lo kitsch es una
imitación estilística de formas de un pasado histórico prestigioso o de formas
y productos característicos de la alta cultura moderna, ya socialmente
aceptados y estéticamente consumidos.
La palabra se
popularizó en los años 1930 por los teóricos Clement Greenberg, Hermann Broch,
y Theodor Adorno, que intentaban definir lo avant-garde y el kitsch como
opuestos. En aquella época, el mundo del arte percibía la popularidad del
kitsch como un peligro para la cultura. Los argumentos de los tres teóricos
confiaban en una definición implícita del kitsch como una falsa consciencia, un
término marxista que significa una actitud mental presente dentro de las
estructuras del capitalismo, que está equivocada en cuanto a sus propios deseos
y necesidades.
Los marxistas suponen que entonces existe una separación entre
la situación verdadera y su fenomenología.