Translate

La Estética Kitsch


   El fenómeno kitsch no tenia una intencionalidad de convertirse en un fenómeno estético como sucedió con las vanguardias, fue una expresión que se fue dando a partir de la industrialización que obedecía más bien a fines prácticos, desde los objetos más básicos hasta objetos decorativos, con intenciones de proveer confort, en serie y a bajo costo. En un principio estos objetos surgen en un ambiente de ausencia estilística, pero como dice Umberto Eco, todo obedece a una dialéctica y con el tiempo los objetos kitsch fueron generando una estética propia: “Una pizca de buen gusto en la ausencia de gusto, un poco de arte en la fealdad […]” (Moles, 1990:29).

   La traducción literal del alemán kitsch es “cursi”, sin embargo no representa el origen de lo que se conoce como la estética kitsch, ya que lo cursi es tan solo una de las múltiples maneras en que el kitsch puede manifestarse.

   La palabra kitsch fue utilizada en primera instancia como una expresión para calificar un objeto*, cuyas características son llamativas, superficiales y con pretensiones de ser artísticas. Por esta razón, el término se considera despectivo, ya que solamente se trataba de producir copias para satisfacer a la demanda popular que buscaba adquirir objetos semi-artísticos a bajo costo, lo cual, con el tiempo fue aprovechado por la industria.

   *También se utilizaba para dirigirse a los nuevos ricos de Múnich que buscaban adoptar costumbre de una clase alta pero de una manera torpe y accidentada.

   La estética kitsch se caracteriza por provocar una indecisión entre el placer puro y el estético, en  el que se disfruta precisamente de ese estado intermedio. Por lo tanto cuando nos referimos al goce del kitsch nos referimos a una otredad estética que no refiere a lo bello sino más bien una combinación entre lo grotesco y lo cómico.

  Cuando nos referimos a algo grotesco hablamos de elementos extraños, fantásticos, irreales o antinaturales, que pueden presentarse en diversos escenarios como por ejemplo “la realidad más prosaica y cotidiana en la ciudad […] en la que irrumpe sin alterar su cotidianidad un hecho fantástico, extraño” (Sánchez, 1992:247). El kitsch es grotesco porque conjuga muchos elementos que son insólitos y porque no cumplen con las expectativas de lo bien visto, de lo socialmente aceptado o del buen gusto, y también es cómico porque contiene elementos que resultan contradictorios, inesperados, desproporcionados o inadecuados.

   Esta estética se crea por la acumulación de objetos con distintos estilos, colores, materiales, formas y funciones diversas, que se encuentran agrupadas en un solo espacio y que produce sensaciones agradables, también hay objetos kitsch que agrupan diversas características en uno solo.

    La estética kitsch también puede llegar a darse sin la intencionalidad de serlo, pero si con la intención de adaptar un espacio para el goce de la persona que lo va a habitar y esto es mediante una conciencia  estética difusa y rudimentaria con la cual una persona comienza a redecorar un espacio con objetos que son kitsch que se caracteriza por no tener una funcionalidad practica: suvenires, amuletos, fetiches, u objetos que se ven “bonitos”. La acumulación de muchos objetos kitsch en un solo lugar lo convierte en un ambiente o escenario kitsch.


   Sin embargo la estética kitsch no solo se encuentra en los objetos, además podemos encontrarla en personas (con ropa y/o lenguaje kitsch). 





                                                Francis Van Saint
Albina Karvaz