Translate

Imaginería Kitsch en la Web 3.0


     Existe una enorme cantidad de imágenes producidas y consumidas hoy en día, tal tráfico se debe en gran medida a la actividad complementaria de dos herramientas tecnológicas: el Internet y la fotografía digital. Desde hace diez años, aproximadamente, la cantidad de usuarios no sólo se ha incrementado exponencialmente, sino también su participación como generadores de contenidos en la red. Plataformas de interacción social como Myspace, Hi5, Flickr, Facebook, Twitter, Tumblr, Instagram, Hipstamatic, Pinterest, entre muchas otras que se entrelazan y complementan, se han convertido en herramientas de comunicación con las que usuarios de toda índole pueden externar ideas que van desde meras trivialidades de la cotidianeidad hasta sesudas reflexiones en torno a distintos temas. Hoy, como en ningún otro momento de la historia, la nulificación casi absoluta de filtros para la comunicación masiva de mensajes ha permitido que cualquier persona pueda ser leída y que cualquier imagen pueda ser vista.

    Los avances en la fotografía digital han posibilitado que, sin la más mínima formación al respecto, se puedan tomar fotografías con altísima calidad sin ningún esfuerzo. Adicionalmente, la sustitución del rollo fotográfico por dispositivos de almacenamiento en formato digital ha reducido los costos de capturar una imagen con la lente, aumentando la cantidad de fotografías que se pueden tomar y diversificando los motivos dignos de ser fotografiados. Antes, el fotógrafo aficionado se limitaba a tomar fotografías de momentos significativos con sus seres queridos, y muy de vez en cuando —sólo si su intuitivo criterio estético lo demandaba— tomaba alguna fotografía con fines “artísticos”; hoy se capturan y comparten fotografías al por mayor: las redes sociales y demás soportes de telecomunicación virtual se saturan tanto de imágenes de momentos emotivos personales como de muchísimos otros motivos que “cautivan” el afán estético de quienes los fotografían.

    Algunos ejemplos de las herramientas a las que se recurre para retratar esos motivos “cautivadores” son Instagram y Hipstamatic, aplicaciones sumamente populares para la toma de fotografías con dispositivos móviles, caracterizadas por la captura de imágenes en formato cuadrado (emulando a dispositivos análogos vintage como las cámaras de la serie Instamatic de Kodak o las instantáneas de Polaroid), complementadas con un enorme repertorio de filtros y efectos para lograr un aspecto avejentado en las fotografías, simulando también procesos de revelado experimentales, como por ejemplo, el proceso cruzado.

   Un antecedente de lo que más tarde quedaría denominado como kitsch, pero además, como una descripción perfectamente aplicable al “proceso artístico” y de “apreciación” que acontece periódicamente con las fotografías de Instagram o Hipstamatic: Arthur Schopenhauer describe una extraña modalidad de aprecio estético en donde la inmediatez de lo “cautivador” (“reizende”) vela el verdadero valor artístico de lo sublime:
Entiendo bajo este nombre [lo cautivador] lo que estimula
la voluntad porque le concede una satisfacción
inmediata. Así como el sentimiento de lo sublime nace
de la contemplación de una cosa francamente opuesta
a la voluntad, no pudiendo mantenernos en esta pura
contemplación sino permaneciendo ajenos a la voluntad
y por encima de un interés que es lo que sostiene la
elevación del ánimo; lo lindo o seductor, por el contrario,
hace que el hombre descienda de ese estado de contemplación
pura, necesario para la contemplación de lo
bello en sus diversos grados, excitando forzosamente la
voluntad con la presencia de objetos que la halagan directamente
y que rebajan el sujeto puro del conocimiento
a la condición de humilde siervo de la voluntad

    Como muestra del velo colocado al valor artístico de lo sublime, uno de los motivos predilectos en la fotografía de Instagram o Hipstamatic es la captura de imágenes que podrían ser consideradas como “paisajes atmosféricos”. En ellas, se plasma con claridad una serie de características que permitirían denominarlas como imaginería kitsch de nuestro tiempo. En primer lugar, se puede identificar la intención falseada de su plasticidad, aparentando antigüedad donde no la hay —lo que remembra uno de los orígenes del término kitsch: kitschen, “trucar muebles para hacerlos parecer antiguos”—; en segundo lugar, está la selección misma del motivo y el tratamiento que se le da. Al observar los estudios de nubes de Constable se percibe no sólo el afán cientificista por captar los meteoros teniendo perfecto conocimiento de su taxonomía y llevando el registro preciso del momento exacto en el que se captó la escena, también está el acto poético de representar la sublime inmensidad schilleriana en la que nuestra finitud física se encuentra con sus propios límites. ¿Existe tal rigor cientificista o una intención poética sublime en las fotografías de Instagram y Hipstamatic? A juzgar por el resultado final en las imágenes, se puede decir que se limitan a ser un mero experimento tecnológico en el que se ensaya la distorsión cromática y lumínica que se produce al capturar, arbitrariamente, un motivo “indefinido”, en este caso, las nubes. Sin embargo, la cantidad de likes en las páginas de Facebook en las que fueron publicadas son prueba de que para cierto número de personas esas fotografías produjeron algún tipo de goce estético; goce acorde con los procedimientos actuales de percepción de las imágenes, en los que los usuarios de las redes sociales como Facebook reciben simultáneamente numerosos impulsos sin prestar mayor atención a su contenido, trayendo como resultado no sólo el traslapar de las identidades de quienes generan los contenidos, sino también un goce inmediato, vacío y poco profundo que difícilmente constituye una contemplación desinteresada y alienante, mostrándose así una de las características fundamentales de lo que los círculos académicos han definido como kitsch.



Anhaid Cardoza, sin título, 2012, 640 x 640 px. Fotografía digitaltomada con Hipstamatic.
Vera Varlamova, sin título, 2013, 640 x 640 px. Fotografía digital tomadacon Instagram.


John Constable, Estudio de nubes, 1821, óleo sobre papel montado en cartón, 23.8 x 29.2 cm. Yale Center for British Art, Connecticut.

    Otro rubro importante dentro de las galerías fotográficas digitales de Instagram e Hipstamatic está compuesto por imágenes centradas en objetos. La intencionalidad artística de este tipo de fotografías bien podría ser equiparable al de las naturalezas muertas teniendo como referentes clasificatorios los distintos géneros pictóricos. En ocasiones, sus autores colocan meticulosamente los objetos antes de ser fotografiados o, simplemente, al encontrar una disposición de elementos compositivamente afortunada o un objeto curioso se asume que tal objeto debe ser capturado con la lente y compartido a través de las redes sociales virtuales.


Lourdes Rodríguez, Sunday Shopping, 2013, 612 x 612 px. Fotografíadigital tomada con Hipstamatic.


    Más allá del análisis compositivo de estas imágenes, lo interesante en este tipo de fotografías es su valor testimonial de cultura material y la estimación simbólica afectiva, tanto personal como colectiva, que se atribuye a los objetos retratados. 
Los valores plásticos falseados coinciden con los de los experimentos de los “paisajes atmosféricos” descritos con anterioridad, pero a diferencia de la sublimidad fallida en dichos ejemplos, en estas fotografías se muestra otro rostro de lo kitsch: el aprecio de los objetos como satisfactores de necesidades de distracción y como liberadores del aburrimiento producto del exceso de tiempo libre. Aunque los objetos retratados, en sí, no forzosamente disponen de las características del objeto kitsch,13 a fin de cuentas la fotografía opera en un marco simbólico como si lo fueran; el simple hecho de “inmortalizar” un objeto o una disposición de objetos a través de la fotografía denota el fetichismo en la imaginería de los usuarios de la web 3.0, para los cuales objetos cotidianos adquieren un papel relevante como identificadores y refuerzos de su personalidad, la cual se enfrenta a su inminente disolución en medio de la homogenización de la cultura de masas.



Rocardo Modesto, sin título, 2013, 640 x 640 px. Fotografía digitaltomada con Instagram.



Florencia Ulrich, sin título, 2012, 612 x 612 px. Fotografía digital tomadacon Hipstamatic.

   Los ejemplos mencionados en este trabajo son apenas una ínfima muestra del gigantesco horizonte de fotografías que día con día se suman al creciente tráfico de imágenes en Internet. Tan sólo la aplicación Instagram cuenta con más de 100 millones de usuarios activos y la cifra continúa creciendo. El tipo de imágenes presentes en las nuevas tecnologías y los hábitos de consumo que generan necesitan ser analizados con más profundidad para entender, aunque sea someramente, el modo en el que operan las imágenes en la actualidad. ¿Es suficiente y esclarecedor el lenguaje para nominar las problemáticas que presentan estos nuevos medios o estamos ante la necesidad de una nueva terminología? Entretanto, términos como kitsch y camp, a pesar de su inestabilidad semántica, pueden servirnos como anclajes ante la vorágine de imágenes de nuestros tiempos.



JOSÉ ALBERTO ALAVEZ CASTELLANOS



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

• Berlatsky, Noah, Social Networking, California, Greenhaven Press, 2012.

• Broch, Hermann, Kitsch, vanguardia y el arte por el arte, Barcelona, Tusquets, 1979.

• Dorfles, Gillo, El kitsch: antología del mal gusto, Barcelona, Lumen, 1973.

• Eco, Umberto, Historia de la fealdad, Barcelona, Random House, Debolsillo, 2001.

• Giesz, Ludwig, Fenomenología del kitsch, Barcelona, Tusquets, 973.

• Moles, Abraham, El kitsch: el arte de la felicidad, Barcelona, Paidós, 1971.

• Reimann, Hans, Das Buch von Kitsch, Múnich, R. Piper & Company Verlag, 1936
.
• Schopenhauer, Arthur, The World as Will and Representation: Volume 1 (The Cambridge Edition of the Works of Schopenhauer), Nueva York, Cambridge University Press, 2010.

• vv.aa., Art Theory and Criticism: An Anthology of Formalist, Avant-Garde, Contextualist, and Post Modernist Thought (ed. Sally Everett), North Carolina, Mcfarland & Co. Inc. Pub., 1995.

• Walker, John A., Glossary of Art, Architecture and Design since 1945, Nueva York, G. K. Hall & Company, 1992.

OTRAS FUENTES CONSULTADAS
• DeviantArt (plataforma online para la exhibición de artistas emergentes independientes), http://deviantart.theresumator.com/apply, consultada el 17 de junio de 2013.

• Museo del Prado (página oficial), http://www.museodelprado. es/educacion/educacion-propone/itinerarios-para- familias/preguntas-frecuentes-de-los-ninos, consultada el 17 de junio de 2013.

• Mystudios.com (galería de arte virtual), http://www.mystudios. com/artgallery, consultada el 17 de junio de 2013.

• “Visitor Figures 2012: Exhibition & museum attendance survey”, en The Art Newspaper, Section 2, number 245, April 2013, www.theartnewspaper.com/attfig/attfig12.pdf, consultada el 17 de junio de 2013.

• Steinjauer, Jillian, “Watch Out, Art World: Amazon Is About to Start Selling Art”, en Hyperallergic: Sensitive to art & its discontents, http://hyperallergic.com/71545/watch-outart- world-amazon-is-about-to-start-selling-art, consultada el 17 de junio de 2013.