Kitsch, Camp and its Actual Manifestations
R E S U M E N
Este artículo es un breve análisis sobre la distinción y el uso cotidiano de los términos kitsch y camp. A través de una serie de ejemplos en manifestaciones actuales, se señalan algunas resignificaciones que han sufrido dichos términos y se contrastan con la teorización realizada en los círculos académicos. Asimismo, como ejemplos kitsch en la cultura contemporánea se analizan fotografías digitales producidas mediante plataformas de la web 3.0 como Instagram y Hipstamatic, reflexionando los procesos de creación y apreciación artísticos inmersos en la imaginería de la cultura de masas contemporánea.
A B S T R A C T
Brief analysis of the everyday usage of the terms kitsch and camp, and their differences. Based on several examples of current uses, some of their re-significations are emphasized and contrasted with/to theoretical frameworks developed by academics. Digital photographs generated by web 3.0, such as Instagram and Hipstamatic, are used as examples of kitsch in contemporary culture, and are vehicles to consider artistic creative and appreciation processes immersed in contemporary mass culture imagery.
Introducción
Como un reflejo de la sobreproducción imperante de hoy en día, la generación y el consumo de imágenes han alcanzado niveles sin precedentes. El proceso que inició con la divulgación de la prensa ilustrada en la segunda mitad del siglo XIX y que continuó con la popularización de los distintos mass media desarrollados a lo largo del XX tiene su culminación con el auge de las telecomunicaciones virtuales, que en su más reciente etapa, la web 3.0, permite que cualquier usuario tenga acceso inmediato no sólo a la infinidad de bases de datos existentes, sino también a la gestación de contenidos con la posibilidad de alcance multitudinario y global.
No se puede negar la relevancia que han adquirido estos nuevos recursos tecnológicos y telecomunicacionales en la producción, apreciación y consumo artísticos.
Las pinacotecas y espacios de exhibición, las reseñas y artículos en revistas digitales y blogs, e incluso la comercialización del arte a través de tiendas virtuales, generan un panorama donde la frontera entre realidad y realidad virtual queda disuelta bajo cifras apabullantes: la pinacoteca virtual Mystudios.com posee un acervo de pinturas en alta resolución cinco veces mayor que el acervo total del Museo del Prado,1 la galería virtuall DeviantArt para la auto-difusión de artistas emergentes e independientes cuenta con el trabajo de más de 25 millones de creadores y registra alrededor de 540 mil visitas diarias en contraste con los 26 mil visitantes por día del Louvre, el museo de arte más visitado del mundo. En lo que respecta al desarrollo del mercado del arte en línea, Amazon, la librería virtual más importante, anunció que próximamente presentará un catálogo de más de 30 mil obras de cerca de seis mil artistas provenientes de galerías de todo el mundo.
Estos datos denotan la relativa autonomía y la creciente hegemonía de los medios virtuales relacionados con el arte, pero aun así, la categorización, la metodología crítica y sobre todo la terminología a su alrededor permanecen sujetas a criterios parecidos a los que se aplican a las manifestaciones artísticas que se desenvuelven en los medios tradicionales. Sin embargo, conviene señalar que algunos términos han sufrido modificaciones importantes en su entendimiento o resignificaciones que no concuerdan del todo con las convenciones de los círculos académicos; tal es el caso del término kitsch, cuya complejidad antes tratada sólo en estudios estéticos y antropológicos se ha simplificado, convirtiéndolo en un adjetivo identificador de determinados valores que constituyen un supuesto estilo, el mal denominado estilo kitsch.
Lo kitsch, lo camp y las dificultades de la nominación
Actualmente, el término kitsch se utiliza de manera indiscriminada más en cuestiones que versan en torno a moda, diseño y estilo de vida que en cuestiones propiamente relativas al arte. Se habla de moda kitsch —generalmente prêt-à-porter— cuando se combinan arbitrariamente rendas en colores saturados con estampados poco sutiles, cuando se utilizan de manera discorde numerosos accesorios o, en el caso mexicano, cuando se retoman y “reinterpretan” motivos populares antes circunscritos sólo en los sectores socioeconómicos menos privilegiados. En el mismo tenor, se considera diseño de interiores kitsch cuando se combinan, de manera ecléctica, guacales de madera con mobiliario Luis XV pintado en colores fosforescentes a la par de muros recubiertos con papel tapiz victoriano, espejos estilo Imperio y afiches de Marilyn Monroe. Paralelamente, como parte del estilo de vida que privilegia lo kitsch, la haute cuisine incorpora “antojitos” en sus menús para acompañar catas de mezcal realizadas en edificios abandonados acondicionados con muebles de diseñador.
Este tipo de consideraciones sobre lo kitsch son las que imperan en los circuitos de información coetáneos, en donde se ha identificado como kitsch todo aquello de “mal gusto” que, después de sutiles einterpretaciones y bajo la mirada del connoisseur, se vuelve estéticamente afortunado y, por ende, de “buen gusto”. En realidad, esa apreciación coincide muchísimo más con el término camp que con lo kitsch.
En el gusto por lo camp se despierta un sentimiento de simpatía por lo ajeno y por el pasado, siempre y cuando ese vínculo se realice de manera sensiblera y poco intelectualizada. Lo camp coincide con el dandismo en su búsqueda por nuevas experiencias aun si éstas se encuentran en circunstancias culturales ajenas. Camp “es el amor por lo excéntrico, or las cosas-que-son-lo-que-no-son”.5 Así, una pasarela de moda aparenta no serlo cuando va en contra de su glamourosidad, un espacio diseñado con gusto camp —y no kitsch— simula un encuentro aleatorio de objetos y estilos, la cocina de autor camp simula platillos vulgares que en realidad se prepararon con minuciosidad quirúrgica. Conviene señalar que, de acuerdo con uno de los textos clave para la comprensión de lo camp, Notes on “Camp” de Susan Sontag, la constelación de actitudes previamente descritas coinciden más con lo que la ensayista estadunidense precisó como Campy, dada su explícita intencionalidad humorística por caer dentro del “mal gusto”, a diferencia de los ejemplos más puros adjetivados simplemente como camp, los cuales “son involuntarios; son de una seriedad absoluta”.
Ante la tergiversación ordinaria del término kitsch y su confusión con lo camp, es necesario informar, aunque sea muy someramente, los orígenes de la utilización del término kitsch, que si bien son turbios, istintos autores coinciden en que su germen está en Europa Occidental en la segunda mitad del siglo xix. De acuerdo con los etimólogos Friedrich Kluge y Alfred Götze, el termino kistch se debe al inglés sketch, como testimonio de la búsqueda insaciable de esbozos y obras de arte baratas por parte de los turistas estadunidenses que visitaban Múnich cerca de 1870. Por otra parte, es un lugar común referenciar al dialecto mecklemburgués, donde se puede ubicar al verbo kitschen, que significa “recoger barro de la calle” o “trucar muebles para hacerlos parecer antiguos”, mientras que su variante verkitschen significa “vender a bajo precio”.8 En otra vertiente, autores como John Walker encuentran el origen del término en el yiddish שטיק (kitsch), que se podría traducir como “mercancía barata”.
Aunque al parecer el origen del termino está condenado a permanecer disperso entre distintas hipótesis, en lo que sí convergen los distintos estudios es en señalar el carácter inferior de lo kitsch —o del arte kitsch— rente a manifestaciones artísticas “puras” o carentes de tal epíteto. Esta denostación hacia lo kitsch infiere en su causalidad: “La esencia del kitsch consiste en la substitución de la categoría ética con la categoría estética; impone al artista la obligación de realizar, no un ‘buen trabajo’, sino un trabajo ‘agradable’: lo que más importa es el efecto”. Asimismo, cabe destacar que tratar de encasillar el concepto de kitsch bajo esquemas —ahora bastante cuestionables— de estilo, es un error común que se evidencia con revisar algunas características de distintas obras de arte que podrían considerarse como kitsch. Lo kitsch, al estar estrechamente relacionado y condicionado por el gusto y su momentum cultural, posee valores que no son inmutables y que varían con el paso del tiempo; lo que en el pasado no fue considerado como arte kitsch, posteriormente lo fue y, en el mismo sentido, lo que en el presente se podría apreciar como kitsch puede ser que, en realidad, no lo sea tanto.
Cuando William-Adolphe Bouguereau expuso su cuadro El nacimiento de Venus, la fortuna crítica inmediata a su contexto no encontró un ápice de “mal gusto”, pero tras la revolución plástica producto de las vanguardias de la primera mitad del siglo XX, el anquilosamiento formal y la falta de elocuencia discursiva en las pinturas de Bouguereau y en las de otros artistas categorizados como “pompiers”, hicieron que, ante la mirada especializada, adquiriera un talante innegablemente kitsch. Como muestra de que el arte kitsch no responde a características estilísticas identificables, no se pueden encontrar paralelismos formales cercanos y evidentes entre los trabajos de los academicistas “pompiers” como Bouguereau y los de otros artistas kitsch cercanos históricamente;
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| El nacimiento de Venus, 1879, óleo sobre | tela, 300 x 218 cm |
tal es el caso de la obra del italiano Giovanni Boldini, quien en sus retratos da muestra de cierto vanguardismo plástico velado y supeditado a la representación de elementos secundarios en sus composiciones en las que, con el único fin de satisfacer el gusto burgués de sus comitentes, exalta en sobremanera la gracia de los retratados. Además, sirvan estos dos ejemplos como muestra de que el artista kitsch no necesariamente posee técnica deficiente, sino que, como sucede en ambos casos, la técnica puede convertirse en un artificio más para el efectismo que fomenta el disfrute superficial de las obras.
La obra del artista estadunidense Jeff Koons es considerada comúnmente como el epítome del kitsch en el arte contemporáneo, pero tal aseveración me parece cuestionable debido a que su obra se muestra tan cínicamente kitsch que más bien cae dentro de la categoría que Sontag especificó como campy. También habría que considerar qué tanto la obra de Koons emerge y responde a su entorno cultural, considerando que gran número de las prácticas en los circuitos del arte contemporáneo se desenvuelven en contextos más bien cerrados y elitistas. A pesar de que las obras de Koons, en muchos casos, tienen su fuente iconográfica en personajes e imágenes sumamente populares (v. gr. estrellas de la música pop como Michael Jackson o personajes de historietas como Hulk), su trabajo dista mucho de ser reconocible por las masas, y es justo por ese tránsito de la iconografía popular al “gran arte” —y no a la inversa— que su trabajo se debe considerar más como camp que como kitsch.
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| Lady Colin Campbell, | 1897, óleo sobre tela, 300 x 218cm. |
La obra del artista estadunidense Jeff Koons es considerada comúnmente como el epítome del kitsch en el arte contemporáneo, pero tal aseveración me parece cuestionable debido a que su obra se muestra tan cínicamente kitsch que más bien cae dentro de la categoría que Sontag especificó como campy. También habría que considerar qué tanto la obra de Koons emerge y responde a su entorno cultural, considerando que gran número de las prácticas en los circuitos del arte contemporáneo se desenvuelven en contextos más bien cerrados y elitistas. A pesar de que las obras de Koons, en muchos casos, tienen su fuente iconográfica en personajes e imágenes sumamente populares (v. gr. estrellas de la música pop como Michael Jackson o personajes de historietas como Hulk), su trabajo dista mucho de ser reconocible por las masas, y es justo por ese tránsito de la iconografía popular al “gran arte” —y no a la inversa— que su trabajo se debe considerar más como camp que como kitsch.
Ahora bien, contamos con una serie de manifestaciones artísticas que la distancia de los años nos ha permitido encasillar como kitsch (la pintura academicista “pompier”, los retratos de Boldini, las obras de los regímenes nazi y estalinista, etcétera) y podemos identificar numerosas manifestaciones camp, malamente adjetivadas como kitsch (la moda kitsch, el diseño kitsch, el estilo de vida kitsch y las obras de artistas como Koons). Entonces, ¿en dónde insinúo que se puedan encontrar algunas de las manifestaciones más puras de lo que podría ser considerado como kitsch hoy en día? Sin duda, un primer paso es alejarse de los perímetros tradicionales del arte e indagar en los espacios donde acontece la verdadera efervescencia de la cultura de masas contemporánea.
JOSÉ ALBERTO ALAVEZ CASTELLANOS
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
• Berlatsky, Noah, Social Networking, California, Greenhaven Press, 2012.
• Broch, Hermann, Kitsch, vanguardia y el arte por el arte, Barcelona, Tusquets, 1979.
• Dorfles, Gillo, El kitsch: antología del mal gusto, Barcelona, Lumen, 1973.
• Eco, Umberto, Historia de la fealdad, Barcelona, Random House, Debolsillo, 2001.
• Giesz, Ludwig, Fenomenología del kitsch, Barcelona, Tusquets, 973.
• Moles, Abraham, El kitsch: el arte de la felicidad, Barcelona, Paidós, 1971.
• Reimann, Hans, Das Buch von Kitsch, Múnich, R. Piper & Company Verlag, 1936
.
• Schopenhauer, Arthur, The World as Will and Representation: Volume 1 (The Cambridge Edition of the Works of Schopenhauer), Nueva York, Cambridge University Press, 2010.
• vv.aa., Art Theory and Criticism: An Anthology of Formalist, Avant-Garde, Contextualist, and Post Modernist Thought (ed. Sally Everett), North Carolina, Mcfarland & Co. Inc. Pub., 1995.
• Walker, John A., Glossary of Art, Architecture and Design since 1945, Nueva York, G. K. Hall & Company, 1992.
OTRAS FUENTES CONSULTADAS
• DeviantArt (plataforma online para la exhibición de artistas emergentes independientes), http://deviantart.theresumator.com/apply, consultada el 17 de junio de 2013.
• Museo del Prado (página oficial), http://www.museodelprado. es/educacion/educacion-propone/itinerarios-para- familias/preguntas-frecuentes-de-los-ninos, consultada el 17 de junio de 2013.
• Mystudios.com (galería de arte virtual), http://www.mystudios. com/artgallery, consultada el 17 de junio de 2013.
• “Visitor Figures 2012: Exhibition & museum attendance survey”, en The Art Newspaper, Section 2, number 245, April 2013, www.theartnewspaper.com/attfig/attfig12.pdf, consultada el 17 de junio de 2013.
• Steinjauer, Jillian, “Watch Out, Art World: Amazon Is About to Start Selling Art”, en Hyperallergic: Sensitive to art & its discontents, http://hyperallergic.com/71545/watch-outart- world-amazon-is-about-to-start-selling-art, consultada el 17 de junio de 2013.

