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Imaginería Kitsch en la Web 3.0


     Existe una enorme cantidad de imágenes producidas y consumidas hoy en día, tal tráfico se debe en gran medida a la actividad complementaria de dos herramientas tecnológicas: el Internet y la fotografía digital. Desde hace diez años, aproximadamente, la cantidad de usuarios no sólo se ha incrementado exponencialmente, sino también su participación como generadores de contenidos en la red. Plataformas de interacción social como Myspace, Hi5, Flickr, Facebook, Twitter, Tumblr, Instagram, Hipstamatic, Pinterest, entre muchas otras que se entrelazan y complementan, se han convertido en herramientas de comunicación con las que usuarios de toda índole pueden externar ideas que van desde meras trivialidades de la cotidianeidad hasta sesudas reflexiones en torno a distintos temas. Hoy, como en ningún otro momento de la historia, la nulificación casi absoluta de filtros para la comunicación masiva de mensajes ha permitido que cualquier persona pueda ser leída y que cualquier imagen pueda ser vista.

    Los avances en la fotografía digital han posibilitado que, sin la más mínima formación al respecto, se puedan tomar fotografías con altísima calidad sin ningún esfuerzo. Adicionalmente, la sustitución del rollo fotográfico por dispositivos de almacenamiento en formato digital ha reducido los costos de capturar una imagen con la lente, aumentando la cantidad de fotografías que se pueden tomar y diversificando los motivos dignos de ser fotografiados. Antes, el fotógrafo aficionado se limitaba a tomar fotografías de momentos significativos con sus seres queridos, y muy de vez en cuando —sólo si su intuitivo criterio estético lo demandaba— tomaba alguna fotografía con fines “artísticos”; hoy se capturan y comparten fotografías al por mayor: las redes sociales y demás soportes de telecomunicación virtual se saturan tanto de imágenes de momentos emotivos personales como de muchísimos otros motivos que “cautivan” el afán estético de quienes los fotografían.

    Algunos ejemplos de las herramientas a las que se recurre para retratar esos motivos “cautivadores” son Instagram y Hipstamatic, aplicaciones sumamente populares para la toma de fotografías con dispositivos móviles, caracterizadas por la captura de imágenes en formato cuadrado (emulando a dispositivos análogos vintage como las cámaras de la serie Instamatic de Kodak o las instantáneas de Polaroid), complementadas con un enorme repertorio de filtros y efectos para lograr un aspecto avejentado en las fotografías, simulando también procesos de revelado experimentales, como por ejemplo, el proceso cruzado.

   Un antecedente de lo que más tarde quedaría denominado como kitsch, pero además, como una descripción perfectamente aplicable al “proceso artístico” y de “apreciación” que acontece periódicamente con las fotografías de Instagram o Hipstamatic: Arthur Schopenhauer describe una extraña modalidad de aprecio estético en donde la inmediatez de lo “cautivador” (“reizende”) vela el verdadero valor artístico de lo sublime:
Entiendo bajo este nombre [lo cautivador] lo que estimula
la voluntad porque le concede una satisfacción
inmediata. Así como el sentimiento de lo sublime nace
de la contemplación de una cosa francamente opuesta
a la voluntad, no pudiendo mantenernos en esta pura
contemplación sino permaneciendo ajenos a la voluntad
y por encima de un interés que es lo que sostiene la
elevación del ánimo; lo lindo o seductor, por el contrario,
hace que el hombre descienda de ese estado de contemplación
pura, necesario para la contemplación de lo
bello en sus diversos grados, excitando forzosamente la
voluntad con la presencia de objetos que la halagan directamente
y que rebajan el sujeto puro del conocimiento
a la condición de humilde siervo de la voluntad

    Como muestra del velo colocado al valor artístico de lo sublime, uno de los motivos predilectos en la fotografía de Instagram o Hipstamatic es la captura de imágenes que podrían ser consideradas como “paisajes atmosféricos”. En ellas, se plasma con claridad una serie de características que permitirían denominarlas como imaginería kitsch de nuestro tiempo. En primer lugar, se puede identificar la intención falseada de su plasticidad, aparentando antigüedad donde no la hay —lo que remembra uno de los orígenes del término kitsch: kitschen, “trucar muebles para hacerlos parecer antiguos”—; en segundo lugar, está la selección misma del motivo y el tratamiento que se le da. Al observar los estudios de nubes de Constable se percibe no sólo el afán cientificista por captar los meteoros teniendo perfecto conocimiento de su taxonomía y llevando el registro preciso del momento exacto en el que se captó la escena, también está el acto poético de representar la sublime inmensidad schilleriana en la que nuestra finitud física se encuentra con sus propios límites. ¿Existe tal rigor cientificista o una intención poética sublime en las fotografías de Instagram y Hipstamatic? A juzgar por el resultado final en las imágenes, se puede decir que se limitan a ser un mero experimento tecnológico en el que se ensaya la distorsión cromática y lumínica que se produce al capturar, arbitrariamente, un motivo “indefinido”, en este caso, las nubes. Sin embargo, la cantidad de likes en las páginas de Facebook en las que fueron publicadas son prueba de que para cierto número de personas esas fotografías produjeron algún tipo de goce estético; goce acorde con los procedimientos actuales de percepción de las imágenes, en los que los usuarios de las redes sociales como Facebook reciben simultáneamente numerosos impulsos sin prestar mayor atención a su contenido, trayendo como resultado no sólo el traslapar de las identidades de quienes generan los contenidos, sino también un goce inmediato, vacío y poco profundo que difícilmente constituye una contemplación desinteresada y alienante, mostrándose así una de las características fundamentales de lo que los círculos académicos han definido como kitsch.



Anhaid Cardoza, sin título, 2012, 640 x 640 px. Fotografía digitaltomada con Hipstamatic.
Vera Varlamova, sin título, 2013, 640 x 640 px. Fotografía digital tomadacon Instagram.


John Constable, Estudio de nubes, 1821, óleo sobre papel montado en cartón, 23.8 x 29.2 cm. Yale Center for British Art, Connecticut.

    Otro rubro importante dentro de las galerías fotográficas digitales de Instagram e Hipstamatic está compuesto por imágenes centradas en objetos. La intencionalidad artística de este tipo de fotografías bien podría ser equiparable al de las naturalezas muertas teniendo como referentes clasificatorios los distintos géneros pictóricos. En ocasiones, sus autores colocan meticulosamente los objetos antes de ser fotografiados o, simplemente, al encontrar una disposición de elementos compositivamente afortunada o un objeto curioso se asume que tal objeto debe ser capturado con la lente y compartido a través de las redes sociales virtuales.


Lourdes Rodríguez, Sunday Shopping, 2013, 612 x 612 px. Fotografíadigital tomada con Hipstamatic.


    Más allá del análisis compositivo de estas imágenes, lo interesante en este tipo de fotografías es su valor testimonial de cultura material y la estimación simbólica afectiva, tanto personal como colectiva, que se atribuye a los objetos retratados. 
Los valores plásticos falseados coinciden con los de los experimentos de los “paisajes atmosféricos” descritos con anterioridad, pero a diferencia de la sublimidad fallida en dichos ejemplos, en estas fotografías se muestra otro rostro de lo kitsch: el aprecio de los objetos como satisfactores de necesidades de distracción y como liberadores del aburrimiento producto del exceso de tiempo libre. Aunque los objetos retratados, en sí, no forzosamente disponen de las características del objeto kitsch,13 a fin de cuentas la fotografía opera en un marco simbólico como si lo fueran; el simple hecho de “inmortalizar” un objeto o una disposición de objetos a través de la fotografía denota el fetichismo en la imaginería de los usuarios de la web 3.0, para los cuales objetos cotidianos adquieren un papel relevante como identificadores y refuerzos de su personalidad, la cual se enfrenta a su inminente disolución en medio de la homogenización de la cultura de masas.



Rocardo Modesto, sin título, 2013, 640 x 640 px. Fotografía digitaltomada con Instagram.



Florencia Ulrich, sin título, 2012, 612 x 612 px. Fotografía digital tomadacon Hipstamatic.

   Los ejemplos mencionados en este trabajo son apenas una ínfima muestra del gigantesco horizonte de fotografías que día con día se suman al creciente tráfico de imágenes en Internet. Tan sólo la aplicación Instagram cuenta con más de 100 millones de usuarios activos y la cifra continúa creciendo. El tipo de imágenes presentes en las nuevas tecnologías y los hábitos de consumo que generan necesitan ser analizados con más profundidad para entender, aunque sea someramente, el modo en el que operan las imágenes en la actualidad. ¿Es suficiente y esclarecedor el lenguaje para nominar las problemáticas que presentan estos nuevos medios o estamos ante la necesidad de una nueva terminología? Entretanto, términos como kitsch y camp, a pesar de su inestabilidad semántica, pueden servirnos como anclajes ante la vorágine de imágenes de nuestros tiempos.



JOSÉ ALBERTO ALAVEZ CASTELLANOS



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

• Berlatsky, Noah, Social Networking, California, Greenhaven Press, 2012.

• Broch, Hermann, Kitsch, vanguardia y el arte por el arte, Barcelona, Tusquets, 1979.

• Dorfles, Gillo, El kitsch: antología del mal gusto, Barcelona, Lumen, 1973.

• Eco, Umberto, Historia de la fealdad, Barcelona, Random House, Debolsillo, 2001.

• Giesz, Ludwig, Fenomenología del kitsch, Barcelona, Tusquets, 973.

• Moles, Abraham, El kitsch: el arte de la felicidad, Barcelona, Paidós, 1971.

• Reimann, Hans, Das Buch von Kitsch, Múnich, R. Piper & Company Verlag, 1936
.
• Schopenhauer, Arthur, The World as Will and Representation: Volume 1 (The Cambridge Edition of the Works of Schopenhauer), Nueva York, Cambridge University Press, 2010.

• vv.aa., Art Theory and Criticism: An Anthology of Formalist, Avant-Garde, Contextualist, and Post Modernist Thought (ed. Sally Everett), North Carolina, Mcfarland & Co. Inc. Pub., 1995.

• Walker, John A., Glossary of Art, Architecture and Design since 1945, Nueva York, G. K. Hall & Company, 1992.

OTRAS FUENTES CONSULTADAS
• DeviantArt (plataforma online para la exhibición de artistas emergentes independientes), http://deviantart.theresumator.com/apply, consultada el 17 de junio de 2013.

• Museo del Prado (página oficial), http://www.museodelprado. es/educacion/educacion-propone/itinerarios-para- familias/preguntas-frecuentes-de-los-ninos, consultada el 17 de junio de 2013.

• Mystudios.com (galería de arte virtual), http://www.mystudios. com/artgallery, consultada el 17 de junio de 2013.

• “Visitor Figures 2012: Exhibition & museum attendance survey”, en The Art Newspaper, Section 2, number 245, April 2013, www.theartnewspaper.com/attfig/attfig12.pdf, consultada el 17 de junio de 2013.

• Steinjauer, Jillian, “Watch Out, Art World: Amazon Is About to Start Selling Art”, en Hyperallergic: Sensitive to art & its discontents, http://hyperallergic.com/71545/watch-outart- world-amazon-is-about-to-start-selling-art, consultada el 17 de junio de 2013.

Lo Kitsch, lo Camp y sus manifestaciones actuales



Kitsch, Camp and its Actual Manifestations


R E S U M E N

    

Este artículo es un breve análisis sobre la distinción y el uso cotidiano de los términos kitsch y camp. A través de una serie de ejemplos en manifestaciones actuales, se señalan algunas resignificaciones que han sufrido dichos términos y se contrastan con la teorización realizada en los círculos académicos. Asimismo, como ejemplos kitsch en la cultura contemporánea se analizan fotografías digitales producidas mediante plataformas de la web 3.0 como Instagram y Hipstamatic, reflexionando los procesos de creación y apreciación artísticos inmersos en la imaginería de la cultura de masas contemporánea. 




A B S T R A C T
Brief analysis of the everyday usage of the terms kitsch and camp, and their differences. Based on several examples of current uses, some of their re-significations are emphasized and contrasted with/to theoretical frameworks developed by academics. Digital photographs generated by web 3.0, such as Instagram and Hipstamatic, are used as examples of kitsch in contemporary culture, and are vehicles to consider artistic creative and appreciation processes immersed in contemporary mass culture imagery.


Introducción

   Como un reflejo de la sobreproducción imperante de hoy en día, la generación y el consumo de imágenes han alcanzado niveles sin precedentes. El proceso que inició con la divulgación de la prensa ilustrada en la segunda mitad del siglo XIX y que continuó con la popularización de los distintos mass media desarrollados a lo largo del XX tiene su culminación con el auge de las telecomunicaciones virtuales, que en su más reciente etapa, la web 3.0, permite que cualquier usuario tenga acceso inmediato no sólo a la infinidad de bases de datos existentes, sino también a la gestación de contenidos con la posibilidad de alcance multitudinario y global.

   No se puede negar la relevancia que han adquirido estos nuevos recursos tecnológicos y telecomunicacionales en la producción, apreciación y consumo artísticos.

   Las pinacotecas y espacios de exhibición, las reseñas y artículos en revistas digitales y blogs, e incluso la comercialización del arte a través de tiendas virtuales, generan un panorama donde la frontera entre realidad y realidad virtual queda disuelta bajo cifras apabullantes: la pinacoteca virtual Mystudios.com posee un acervo de pinturas en alta resolución cinco veces mayor que el acervo total del Museo del Prado,1 la galería virtuall DeviantArt para la auto-difusión de artistas emergentes e independientes cuenta con el trabajo de más de 25 millones de creadores y registra alrededor de 540 mil visitas diarias en contraste con los 26 mil visitantes por día del Louvre, el museo de arte más visitado del mundo. En lo que respecta al desarrollo del mercado del arte en línea, Amazon, la librería virtual más importante, anunció que próximamente presentará un catálogo de más de 30 mil obras de cerca de seis mil artistas provenientes de galerías de todo el mundo.

   Estos datos denotan la relativa autonomía y la creciente hegemonía de los medios virtuales relacionados con el arte, pero aun así, la categorización, la metodología crítica y sobre todo la terminología a su alrededor permanecen sujetas a criterios parecidos a los que se aplican a las manifestaciones artísticas que se desenvuelven en los medios tradicionales. Sin embargo, conviene señalar que algunos términos han sufrido modificaciones importantes en su entendimiento o resignificaciones que no concuerdan del todo con las convenciones de los círculos académicos; tal es el caso del término kitsch, cuya complejidad antes tratada sólo en estudios estéticos y antropológicos se ha simplificado, convirtiéndolo en un adjetivo identificador de determinados valores que constituyen un supuesto estilo, el mal denominado estilo kitsch.

Lo kitsch, lo camp y las dificultades de la nominación

   Actualmente, el término kitsch se utiliza de manera indiscriminada más en cuestiones que versan en torno a moda, diseño y estilo de vida que en cuestiones propiamente relativas al arte. Se habla de moda kitsch —generalmente prêt-à-porter— cuando se combinan arbitrariamente rendas en colores saturados con estampados poco sutiles, cuando se utilizan de manera discorde numerosos accesorios o, en el caso mexicano, cuando se retoman y “reinterpretan” motivos populares antes circunscritos sólo en los sectores socioeconómicos menos privilegiados. En el mismo tenor, se considera diseño de interiores kitsch cuando se combinan, de manera ecléctica, guacales de madera con mobiliario Luis XV pintado en colores fosforescentes a la par de muros recubiertos con papel tapiz victoriano, espejos estilo Imperio y afiches de Marilyn Monroe. Paralelamente, como parte del estilo de vida que privilegia lo kitsch, la haute cuisine incorpora “antojitos” en sus menús para acompañar catas de mezcal realizadas en edificios abandonados acondicionados con muebles de diseñador. 

   Este tipo de consideraciones sobre lo kitsch son las que imperan en los circuitos de información coetáneos, en donde se ha identificado como kitsch todo aquello de “mal gusto” que, después de sutiles  einterpretaciones y bajo la mirada del connoisseur, se vuelve estéticamente afortunado y, por ende, de “buen gusto”. En realidad, esa apreciación coincide muchísimo más con el término camp que con lo kitsch. 

   En el gusto por lo camp se despierta un sentimiento de simpatía por lo ajeno y por el pasado, siempre y cuando ese vínculo se realice de manera sensiblera y poco intelectualizada. Lo camp coincide con el dandismo en su búsqueda por nuevas experiencias aun si éstas se encuentran en circunstancias culturales ajenas. Camp “es el amor por lo excéntrico, or las cosas-que-son-lo-que-no-son”.5 Así, una pasarela de moda aparenta no serlo cuando va en contra de su glamourosidad, un espacio diseñado con gusto camp —y no kitsch— simula un encuentro aleatorio de objetos y estilos, la cocina de autor camp simula platillos vulgares que en realidad se prepararon con minuciosidad quirúrgica. Conviene señalar que, de acuerdo con uno de los textos clave para la comprensión de lo camp, Notes on “Camp” de Susan Sontag, la constelación de actitudes previamente descritas coinciden más con lo que la ensayista estadunidense precisó como  Campy, dada su explícita intencionalidad humorística por caer dentro del “mal gusto”, a diferencia de los ejemplos más puros adjetivados simplemente como camp, los cuales “son involuntarios; son de una seriedad absoluta”.

   Ante la tergiversación ordinaria del término kitsch y su confusión con lo camp, es necesario informar, aunque sea muy someramente, los orígenes de la utilización del término kitsch, que si bien son turbios,  istintos autores coinciden en que su germen está en Europa Occidental en la segunda mitad del siglo xix. De acuerdo con los etimólogos Friedrich Kluge y Alfred Götze, el termino kistch se debe al inglés sketch, como testimonio de la búsqueda insaciable de esbozos y obras de arte baratas por parte de los turistas estadunidenses que visitaban Múnich cerca de 1870. Por otra parte, es un lugar común referenciar al dialecto mecklemburgués, donde se puede ubicar al verbo kitschen, que significa “recoger barro de la calle” o “trucar muebles para hacerlos parecer antiguos”, mientras que su variante verkitschen significa “vender a bajo precio”.8 En otra vertiente, autores como John Walker encuentran el origen del término en el yiddish שטיק (kitsch), que se podría traducir como “mercancía barata”.

   Aunque al parecer el origen del termino está condenado a permanecer disperso entre distintas hipótesis, en lo que sí convergen los distintos estudios es en señalar el carácter inferior de lo kitsch —o del arte kitsch— rente a manifestaciones artísticas “puras” o carentes de tal epíteto. Esta denostación hacia lo kitsch infiere en su causalidad: “La esencia del kitsch consiste en la substitución de la categoría ética con la categoría estética; impone al artista la obligación de realizar, no un ‘buen trabajo’, sino un trabajo ‘agradable’: lo que más importa es el efecto”. Asimismo, cabe destacar que tratar de encasillar el concepto de kitsch bajo esquemas —ahora bastante cuestionables— de estilo, es un error común que se evidencia con revisar algunas características de distintas obras de arte que podrían considerarse como kitsch. Lo kitsch, al estar estrechamente relacionado y condicionado por el gusto y su momentum cultural, posee valores que no son inmutables y que varían con el paso del tiempo; lo que en el pasado no fue considerado como arte kitsch, posteriormente lo fue y, en el mismo sentido, lo que en el presente se podría apreciar como kitsch puede ser que, en realidad, no lo sea tanto.

   Cuando William-Adolphe Bouguereau expuso su cuadro El nacimiento de Venus, la fortuna crítica inmediata a su contexto no encontró un ápice de “mal gusto”, pero tras la revolución plástica producto de las vanguardias de la primera mitad del siglo XX, el anquilosamiento formal y la falta de elocuencia discursiva en las pinturas de Bouguereau y en las de otros artistas categorizados como “pompiers”, hicieron que, ante la mirada especializada, adquiriera un talante innegablemente kitsch. Como muestra de que el arte kitsch no responde a características estilísticas identificables, no se pueden encontrar paralelismos formales cercanos y evidentes entre los trabajos de los academicistas “pompiers” como Bouguereau y los de otros artistas kitsch cercanos históricamente;
El nacimiento de Venus, 1879, óleo sobretela, 300 x 218 cm




tal es el caso de la obra del italiano Giovanni Boldini, quien en sus retratos da muestra de cierto vanguardismo plástico velado y supeditado a la representación de elementos secundarios en sus composiciones en las que, con el único fin de satisfacer el gusto burgués de sus comitentes, exalta en sobremanera la gracia de los retratados. Además, sirvan estos dos ejemplos como muestra de que el artista kitsch no necesariamente posee técnica deficiente, sino que, como sucede en ambos casos, la técnica puede convertirse en un artificio más para el efectismo que fomenta el disfrute superficial de las obras.
Lady Colin Campbell,1897, óleo sobre tela, 300 x 218cm.


















 


        La obra del artista estadunidense Jeff Koons es considerada comúnmente como el epítome del kitsch en el arte contemporáneo, pero tal aseveración me parece cuestionable debido a que su obra se muestra tan cínicamente kitsch que más bien cae dentro de la categoría que Sontag especificó como campy. También habría que considerar qué tanto la obra de Koons emerge y responde a su entorno cultural, considerando que gran número de las prácticas en los circuitos del arte contemporáneo se desenvuelven en contextos más bien cerrados y elitistas. A pesar de que las obras de Koons, en muchos casos, tienen su fuente iconográfica en personajes e imágenes sumamente populares (v. gr. estrellas de la música pop como Michael Jackson o personajes de historietas como Hulk), su trabajo dista mucho de ser reconocible por las masas, y es justo por ese tránsito de la iconografía popular al “gran arte” —y no a la inversa— que su trabajo se debe considerar más como camp que como kitsch.

   Ahora bien, contamos con una serie de manifestaciones artísticas que la distancia de los años nos ha permitido encasillar como kitsch (la pintura academicista “pompier”, los retratos de Boldini, las obras de los regímenes nazi y estalinista, etcétera) y podemos identificar numerosas manifestaciones camp, malamente adjetivadas como kitsch (la moda kitsch, el diseño kitsch, el estilo de vida kitsch y las obras de artistas como Koons). Entonces, ¿en dónde insinúo que se puedan encontrar algunas de las manifestaciones más puras de lo que podría ser considerado como kitsch hoy en día? Sin duda, un primer paso es alejarse de los perímetros tradicionales del arte e indagar en los espacios donde acontece la verdadera efervescencia de la cultura de masas contemporánea.





JOSÉ ALBERTO ALAVEZ CASTELLANOS



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

• Berlatsky, Noah, Social Networking, California, Greenhaven Press, 2012.

• Broch, Hermann, Kitsch, vanguardia y el arte por el arte, Barcelona, Tusquets, 1979.

• Dorfles, Gillo, El kitsch: antología del mal gusto, Barcelona, Lumen, 1973.

• Eco, Umberto, Historia de la fealdad, Barcelona, Random House, Debolsillo, 2001.

• Giesz, Ludwig, Fenomenología del kitsch, Barcelona, Tusquets, 973.

• Moles, Abraham, El kitsch: el arte de la felicidad, Barcelona, Paidós, 1971.

• Reimann, Hans, Das Buch von Kitsch, Múnich, R. Piper & Company Verlag, 1936
.
• Schopenhauer, Arthur, The World as Will and Representation: Volume 1 (The Cambridge Edition of the Works of Schopenhauer), Nueva York, Cambridge University Press, 2010.

• vv.aa., Art Theory and Criticism: An Anthology of Formalist, Avant-Garde, Contextualist, and Post Modernist Thought (ed. Sally Everett), North Carolina, Mcfarland & Co. Inc. Pub., 1995.

• Walker, John A., Glossary of Art, Architecture and Design since 1945, Nueva York, G. K. Hall & Company, 1992.

OTRAS FUENTES CONSULTADAS
• DeviantArt (plataforma online para la exhibición de artistas emergentes independientes), http://deviantart.theresumator.com/apply, consultada el 17 de junio de 2013.

• Museo del Prado (página oficial), http://www.museodelprado. es/educacion/educacion-propone/itinerarios-para- familias/preguntas-frecuentes-de-los-ninos, consultada el 17 de junio de 2013.

• Mystudios.com (galería de arte virtual), http://www.mystudios. com/artgallery, consultada el 17 de junio de 2013.

• “Visitor Figures 2012: Exhibition & museum attendance survey”, en The Art Newspaper, Section 2, number 245, April 2013, www.theartnewspaper.com/attfig/attfig12.pdf, consultada el 17 de junio de 2013.

• Steinjauer, Jillian, “Watch Out, Art World: Amazon Is About to Start Selling Art”, en Hyperallergic: Sensitive to art & its discontents, http://hyperallergic.com/71545/watch-outart- world-amazon-is-about-to-start-selling-art, consultada el 17 de junio de 2013.

La Guía Kitsch para el cosmopolita conocedor

   


     Kitsch, un concepto que hasta en su nombre es desagradable y pretencioso; una etiqueta para todo objeto de mal gusto que, por alguna razón, nos encantaría poseer. Arte de mala calidad al alcance de todos, incluso algunas veces nosotros somos quienes lo creamos. Lo kitsch se ha convertido en una actitud de aspiración ante la vida consumista, una búsqueda de "querer ser" alguien poderoso -cualquiera que sea la connotación- con los medios a nuestro alcance: lujosas joyerías de plástico, pequeños bolsos de mecate, cortinas hechas de CDs, vestidos de noche con tela de manta, calendarios psicodélicos de la "Pollería Flores". El mundo kitsch se nos presenta como un disfraz artsy de nuestro entorno chabacano.


 Aprende como convertir el mal gusto en un estilo de vida realmente original con La Guía Kitsch para el cosmopolita conocedor  :




TU CASA


Aprovecha esas inútiles cosas que te encuentras en el camino para darle un poco mas de onda a tu hogar. Por ejemplo, olvídate de ese aburrido tapete de "Bienvenido" que está en tu puerta, ¿que te parece si lo cambias por un lindo gatíto Maneki-neko, que invite a pasar a tus conocidos? O, ¿qué tal si le das un nuevo aire al arreglo floral de plástico de los XV años de tu prima, colocándolo en tu comedor? Asimismo podrías aprovechar esos cojines color rosa satín de la abuela, para que tu sala se vea mas abstracta, y de paso pídele su vajilla de porcelana (si está rota, mejor) de lindos registros floreados y contornos dorados. ¡La cosa es -no- combinarte!




TU MODA


¡Por si no lo sabías los colores neón han regresado! Por eso te recomiendo utilizar leggins de textura metálica, que combinados con una T-shirt de color encendido, te convertirán en toda una pasarela andante. Es importante que tu calzado tenga su concepto propio, ya que es la prenda que demuestra más tu seguridad, por eso procura conseguir pares con cientos de detalles escandaloso, y si tú se los puedes agregar, mejor. Los accesorios como gorros, sombreros, collares, aretes, diademas, pulseras, bolsos, cadenas, bufandas, etc., están permitidos, siempre y cuando tengan incrustaciones artificiales de piedras hermosas.




TU VIDA SOCIAL


Nunca lo olvides: entre más fuerte hablen tú y tus amigos, la gente reconocerá su estilo único. Cuando salgan a divertirse no pasen por alto el horario: durante el día, vestido y actitud colorida; de noche, peinados moldeados con fijador en aerosol, prendas dorados y estampados opacos y un mood desenfrenado. Si se trata de una comida formal, organicenlo en una antigua fonda con saleros Squirt; si es una reunión mas animada, un pequeño figurio dark seria perfecto; o si la cosa es de plano darle duro al baile, nada mejor que una fiesta Polymarchs a las orillas de la ciudad, cerveza clara y cigarros sin filtro.






TU CULTURA


Adopta la vida kitsch significa apreciar y enaltecer tus raíces: cumbia, salsa, norteña, tropical y ranchera deben ser tús generos musicales favoritos, pero no te preocupes, tambien está permitido mezclarlo con algo de electrónica para bailar mas guapachoso. Reconciliate con Pedro Infante, Sara García, Jorge Negrete, María Félix, Mauricio Garcés, Cantinflas y Tin-Tan, conoce su filmografía y comunica a todos tu respeto por su trabajo: imprime playeras con su imagen, revive sus frases ( "Arrrroooz!") y gestos para hacer más divertida la plática con tus incondicionales. En cuanto a las artes plásticas, la mejor prueba de tu compromiso con lo folclórico es asistir a todas las exhibiciones de artistas emergentes e inspirarte para crear algo parecido. ¡Ojo! No caigas en la falsedad hipster y compres arte, mejor ve a la Merced y consigue materiales baratos para crear tus propias obras maestras.



TU DISCURSO


A todos nos molesta ese tipo de persona que utiliza slogans de películas (o peor aún, de libros) para satisfacer su complejo de inferioridad -intelectual- pero al kitsch poco le importa demostrar su bagaje cultural con productos ajenos. Tú también puedes dejar marca en la vida de los demás con una frase contundente, que cuando la escuchen recuerden tu perfume casero y valemadrismo responsable, la clave esta en mezclar picardía alburera, sarcasmo a la Carlos Monsivais, un poco de elegancia "Salvador Novo" y una pizca de travesura inspirada en Mantequilla.







Pablo Pulido






Pulido, P. 2013. La Guía Kitsch para el cosmopolita conocedor. Revista Marvin.  Kitsch-Los Angeles Azules. Edición 112. paginas 50 y 51
http://issuu.com/revistamarvin/docs/mvn112/7?e=0/3263038

El Entorno Cotidiano, la Estética Kitsch y su relación con los Diseños.



   Prácticamente todas las metodologías del diseño nos indican que debemos conocer puntualmente al usuario, antes de generar los productos que serán dirigidos a ellos. Sin embargo habrá que hacerse la pregunta: ¿hasta que punto seguimos este consejo o diseñamos únicamente por sentido común, sin el apoyo de la teoría o del empirismo de la observación? Pare responder esta pregunta es conveniente recordar que los seres humanos recibimos nuestras primeras lecciones de estética en el hogar materno. Esta educación va en un gran sentido hacia lo kitsch, por lo que Giesz nos dice que lo kitsch es “una cuestión de pedagogía popular” (1973, p. 24). Cada casa es el caldo de cultivo donde el ser humano define sus parámetros de lo agradable. Así cada vivienda es “el espacio donde se sitúa la actividad personalizada del hombre” (Moles, 1973, p. 24). Sobre esta base no debería ser difícil deducir que muchos productos del diseño creados para tocar la sensibilidad más primaria y auténtica del ser humano podrían basarse en este tipo de estética.
Sin embargo poco se ha reflexionado acerca de cómo relacionar el ambiente cotidiano de origen con los productos del diseño que sustentan su estética en lo kitsch y que por definición se contrapone al concepto de estética predominante pero esta última “al irse volviendo hegemónico progresivamente, el moralismo intelectual tiende a volverse intolerante” (Maffesoli 2003, p. 54). Sin embargo a pesar de esta envestida, la estética kitsch es el primer contacto que tienen los seres humanos con la belleza y se da precisamente en el hogar.

   En la segunda década del siglo 21 la vivienda urbana ha rebasado y por mucho a la vivienda rural. En consecuencia los gustos de las personas tienden a la estandarización no sólo como resultado de la globalización sino también como parte de la apropiación de la vivienda (construida masivamente o de manera individual) a través de la decoración con objetos kitsch. Esta forma de creación y de expresión estética es la más democrática por la facilidad de modificación tanto en lo estructural como en lo conceptual, al menos en términos de vivienda.

   En la presente investigación se visitaron siete casas del municipio de Ciudad Juárez en el estado Mexicano de Chihuahua y se encontraron una serie de objetos, a través de los cuales, las personas componen su medio ambiente inmediato sobre las bases de la estética kitsch. Al analizar los objetos descubrimos que se podían agrupar bajo los siguientes parámetros:



- Objetos religiosos:
Todos aquellos elementos que representan formalmente a la religión que practica o con la que simpatiza la familia. Imágenes de Jesucristo, de santos, de vírgenes, crucifijos, veladoras, altares, nacimientos, representaciones de la última cena, libros sagrados como la biblia, estrellas de seis puntas, menorás, etc.

- Objetos místicos:
Todos aquellos elementos que no forman parte de una cosmovisión formal religiosa y que con base en el sincretismo se adoptan parcialmente de otras ideologías, religiones o incluso tradiciones paganas. Campanas tubulares, budas, santa closes, símbolos del ying y el yang, elefantes para la buena suerte, soles artesanales, unicornios, cupidos, ángeles estilizados, figuras de fantasmas, figuras del día de muertos o día de brujas, gnomos, etc.



- Objetos evocativos:
Todos aquellos elementos que rememoran eventos o personas significativas en la vida de las personas. Trofeos de cualquier clase. Fotografías (viejas o recientes) de familiares, amigos y conocidos. Fotografías y recuerdos de eventos relevantes en el núcleo familiar como ceremonias religiosas. Por ejemplo bodas, primeras comuniones y bautismos. Fotografías de ceremonias civiles como graduaciones, titulaciones, así como fiestas de aniversarios. Imágenes de familiares y/o personajes famosos (actores, actrices, cantantes, deportistas, etc.) en eventos deportivos y/o sociales, etc.


- Objetos Naturales:
Todos aquellos elementos, hechos de cualquier material, que son o representan objetos naturales. Fotografías y/o figuras de frutas, plantas, flores, árboles, animales, etc.






- Objetos Utilitarios:
Todos aquellos elementos que tienen un uso, además de decorativo. Relojes, candelabros, velas, floreros, servilleteros, lámparas, radios, libros, etc.






   Todos estos objetos que conforman a la composición kitsch se destacan por ser de bajo costo, de una producción masiva, a través de una mezcla confusa de materiales como el plástico, el vidrio, distintos tipos de metal y la madera lo que genera el aparente carácter caótico y ecléctico de los objetos. Por otro lado, la composición improvisada es uno de los elementos más característicos en la producción de elementos kitsch, también lo son la saturación es como diría Eco que“…un estímulo ayuda a otro por medio de la repetición y la acumulación” (2001, p. 86), la aparente anarquía en la colocación de los objetos, así como la falta de balance entre cada objeto y al conjunto en general. Asimismo, la desalineación de los cuerpos en relación con otros objetos de alrededor, parece no guardar coherencia (excepción hecha la horizontal del techo o la vertical de los muros). Tampoco, el tamaño de los objetos indica una planeación para la ubicación ni para la composición pues objetos grandes, medianos y pequeños encuentran su lugar en función del espacio residual en lugar de una planeación evidente.

   Esta representación de la estética kitsch que encontramos en muchas viviendas, se ve reflejada en muchos productos del diseño, no necesariamente creado por usuarios comunes y corrientes, sino por diseñadores profesionales. Así por ejemplo en el ejemplar de la revista TV Notas de noviembre del 2010 aparece la ubicación de los textos pero de manera inclinada sin que exista una razón aparente para ello. Las inclinaciones se dan de izquierda a derecha y todos los textos que presentan esta modificación tienen el mismo ángulo.

   Con respecto a la revista Tv y Novelas de noviembre del 2010 el tamaño de las fotografías y su acomodo parecen totalmente aleatorio y de acorde a un criterio que puede ser temporal (según el orden en que se obtuvieron las notas) y donde además destaca la imagen de la mujer en bikini en el lado derecho de la portada (cosa que es común en este tipo de revistas en México). Algunas fotografías están fondeadas artificialmente, otras conservan el fondo original. La mayoría están enmarcadas mientras que la mujer con el bikini se integra al fondo. De igual manera los colores se combinan de una manera aparentemente anarquicas con colores calidos y fríos.

   Asimismo la revista Nueva de noviembre de 2010 hay dos detalles que sumados a los vistos en las revistas anteriores refuerza el diseño con base en la estética kitsch. En el cintillo superior, justo por encima del título de la revista, los diseñadres agregaron una palabra escrita a mano así también se distingue la enmendadura sobre el texto original, lo que da idea de la aparente imporvisación en esta revista. Finalmente la fotografía del costado izquierdo se destaca por su deficiente calidad contrastando con el resto. Es decir un objeto que se coloca sólo para complementar una nota, sin importar que destaque de las otras fotografías por su pésima calidad.

   Finalmente es prudente señalar que estas revistas rebasan los 750,00 ejemplares quincenales de tiraje y su distribución es a nivel nacional.


Dr. Jesús Flores Figueroa
Dr. César Balderrama Armendáriz
Maestra Ivette Alvarado García


Bibliografía:

-Eco Umberto. Apocalípticos e integrados. Cuarta edición. Barcelona. Tusquets editores. 2007

-Giesz, Ludwing. Fenomenología del Kitsch. Barcelona. Tusques editor. 1973.

-Maffesoli. Micheal. En el crisol de las apariencias. Traducción de Daniel Gutierrez. México. Siglo XXI editores. 2007

-Moles, Abraham. El Kitsch. El arte de la felicidad. Buenos Aires. Paidos 1973


“Principios” para detectar la Estética Kitsch:


El filósofo Alemán Abraham Moles desarrollo “principios” para detectar la estética kitsch :


1)     Principio de inadecuación: […] cuando se observa que existe, en todo aspecto o en todo objeto, una desviación, una distancia, permanente en relación con su nominal; distancia con aspecto a la función que debe cumplir […] (Moles, 1990:37).

2)     Principio de mediocridad: […] Por la mediocridad, los productos kitsch alcanzan lo auténticamente falso y, […] la sonrisa condescendiente del consumidor, que se cree superior a ellos desde el momento en que los juzga. La mediocridad es la que los reúne y los funde en un conjunto de perversidades estéticas, funcionales, políticas y religiosas. (Moles, 1990:76).

  Para que un objeto sea kitsch debe de cumplir las características antes mencionadas, hay objetos que por si solos no pueden ser kitsch, se vuelve kitsch cuanto esta en conjunto de varios otros objetos de diversos estilos, colores, materiales etc.

  La persona que interactúa en un ambiente plagado de objetos kitsch, que es modificado por él y que el mismo participa en la propia estética, se convierte en un objeto kitsch viviente, mejor dicho un hombre kitsch.




                                                Francis Van Saint
Albina Karvaz






Música Kitsch





    La música Kitsch no existe como tal, no hay parámetros que definan qué es Kitsch y qué no en el mundo sonoro. Sin embargo, hay ciertos elementos usados en la música que dibujan una imagen Kitsch, que tocan temas Kitsch, tienen sonidos reminiscentes de lo que culturalmente consideramos Kitsch, o que simplemente son ideales para escuchar rodeado de cosas Kitsch. 

   Así, hasta en la música podemos encontrar características kitsch, desde una pobre o muy básica producción y complejidad musical, hasta la cursilería chabacana. El kitsch está en todo, y su desprecio y aceptación a través de la historia no es más que una pelea constante en nuestro autoestima cultural: lo odiamos porque odiamos nuestra propia vulgaridad y simpleza: lo amamos porque es parte de nosotros. 
              Roberto González, 
Orquídea Vázquez, 
Pablo Pulido.


   
   Como afirma Hermann Broch: "El Kitsch en la música depende exclusivamente del efecto". Agregaríamos que es un efecto de "impostación" y que se presenta en mayor o menor grado de intencionalidad, seindo el factor que convierte en Kitsch algo en el universo musical. 
   
   Aquí presentamos algunos exponentes que en el ámbito musical de hoy en día se consideran como Kitsch, y en los que se pueden apreciar estructuras musicales tan variadas como Cabaret, Soul, Balada Romántica, Rock&Roll, Rock Psicodélico, Acid Rock, Rock Urbano, Hair Metal y Rock Pesado, Rock-Pop, Pop, Bubblegum Pop, Techno Pop, Electro Pop, Electro-Tribal y Chicha.



•Estados Unidos 




 Screamin Jay Hawkins




The Monkees





The Archies




Lliberace




Twisted Sister




Kiss




Lady Gaga




•Alemania





Nina Hagen




Mili Vanili




•Francia




Jordy





•España 




Raphael




Massiel





 Julio Iglesias





 Camilo Sesto




 
Alaska y Dinarama

+


Pedro Almodovar y Fabio McNamara




Locomía




Mónica Naranjo




 •México



Juan García Esquivel




 Los Xochimilcas




The Tepetatles




 Juan Gabriel




Rigo Tovar




Chico Che





Swit Band Machín






Daniela Romo






Yuri




 Lucerito





Botellita de Jerez




Dr. Fanatik y La Suciedad de las Sirvientas Puercas




Astrid Hadad




Pandora




Paquita la del Barrio




 Titán





 Silverio





 Moderatto




Chip Torres




•Argentina




Sandro




Pimpinela




Amanda Miguel





Charly García 




Miranda




 The Kitsch Band




•Chile




René de la Vega




Juan Antonio Labra




Pablito Ruiz




Supernova




 Los grupos de la Movida Tropical Chilena




•Venezuela  





 Lila Morillo




•Perú




Wendy Sulca 




La Tigresa del Oriente




 La Música Chicha





•Ecuador





Delfíin Quishpe





Rock Kitsch

   En la historia del rock han existido bandas que hoy en día se consideran kitsch, debido al manejo de la espectacularidad, al empleo de utilería y vestuario extravagantes, en contraposición con las temáticas cursis y clichés en sus canciones; además de poseer una identidad híbrida con una estética muy peculiar, y es por ello que algunos de sus discos se han convertido en objetos de culto. Entre los mas importantes están: Swit Band Machín, Twisted Sister, Pedro Almodovar y Fabio McNamara, La Suciedad de las Sirvientas Puercas, Titán y más recientemente, Moderatto y The Kitsch Band. 

   Cabe destacar la agrupación mexicana de los 70’s y 80’s Swit Band Machín, considerados hoy en día pioneros del rock Kitsch, ya que siempre buscaban a través de la espectacularidad exagerada, romper con las expectativas de lo bien visto, de lo socialmente aceptado o del buen gusto; una de las particularidades del grupo que los llevaría constantemente a la censura y eventualmente al olvido.





                           Francis Van Saint
Albina Karvaz