Prácticamente todas las metodologías del diseño nos indican que debemos conocer puntualmente al usuario, antes de generar los productos que serán dirigidos a ellos. Sin embargo habrá que hacerse la pregunta: ¿hasta que punto seguimos este consejo o diseñamos únicamente por sentido común, sin el apoyo de la teoría o del empirismo de la observación? Pare responder esta pregunta es conveniente recordar que los seres humanos recibimos nuestras primeras lecciones de estética en el hogar materno. Esta educación va en un gran sentido hacia lo kitsch, por lo que Giesz nos dice que lo kitsch es “una cuestión de pedagogía popular” (1973, p. 24). Cada casa es el caldo de cultivo donde el ser humano define sus parámetros de lo agradable. Así cada vivienda es “el espacio donde se sitúa la actividad personalizada del hombre” (Moles, 1973, p. 24). Sobre esta base no debería ser difícil deducir que muchos productos del diseño creados para tocar la sensibilidad más primaria y auténtica del ser humano podrían basarse en este tipo de estética.
Sin embargo poco se ha reflexionado acerca de cómo relacionar el ambiente cotidiano de origen con los productos del diseño que sustentan su estética en lo kitsch y que por definición se contrapone al concepto de estética predominante pero esta última “al irse volviendo hegemónico progresivamente, el moralismo intelectual tiende a volverse intolerante” (Maffesoli 2003, p. 54). Sin embargo a pesar de esta envestida, la estética kitsch es el primer contacto que tienen los seres humanos con la belleza y se da precisamente en el hogar.
En la segunda década del siglo 21 la vivienda urbana ha rebasado y por mucho a la vivienda rural. En consecuencia los gustos de las personas tienden a la estandarización no sólo como resultado de la globalización sino también como parte de la apropiación de la vivienda (construida masivamente o de manera individual) a través de la decoración con objetos kitsch. Esta forma de creación y de expresión estética es la más democrática por la facilidad de modificación tanto en lo estructural como en lo conceptual, al menos en términos de vivienda.
En la presente investigación se visitaron siete casas del municipio de Ciudad Juárez en el estado Mexicano de Chihuahua y se encontraron una serie de objetos, a través de los cuales, las personas componen su medio ambiente inmediato sobre las bases de la estética kitsch. Al analizar los objetos descubrimos que se podían agrupar bajo los siguientes parámetros:
- Objetos religiosos:
Todos aquellos elementos que representan formalmente a la religión que practica o con la que simpatiza la familia. Imágenes de Jesucristo, de santos, de vírgenes, crucifijos, veladoras, altares, nacimientos, representaciones de la última cena, libros sagrados como la biblia, estrellas de seis puntas, menorás, etc.
- Objetos místicos:
Todos aquellos elementos que no forman parte de una cosmovisión formal religiosa y que con base en el sincretismo se adoptan parcialmente de otras ideologías, religiones o incluso tradiciones paganas. Campanas tubulares, budas, santa closes, símbolos del ying y el yang, elefantes para la buena suerte, soles artesanales, unicornios, cupidos, ángeles estilizados, figuras de fantasmas, figuras del día de muertos o día de brujas, gnomos, etc.
- Objetos evocativos:
Todos aquellos elementos que rememoran eventos o personas significativas en la vida de las personas. Trofeos de cualquier clase. Fotografías (viejas o recientes) de familiares, amigos y conocidos. Fotografías y recuerdos de eventos relevantes en el núcleo familiar como ceremonias religiosas. Por ejemplo bodas, primeras comuniones y bautismos. Fotografías de ceremonias civiles como graduaciones, titulaciones, así como fiestas de aniversarios. Imágenes de familiares y/o personajes famosos (actores, actrices, cantantes, deportistas, etc.) en eventos deportivos y/o sociales, etc.
Todos aquellos elementos, hechos de cualquier material, que son o representan objetos naturales. Fotografías y/o figuras de frutas, plantas, flores, árboles, animales, etc.
Todos aquellos elementos que tienen un uso, además de decorativo. Relojes, candelabros, velas, floreros, servilleteros, lámparas, radios, libros, etc.
Todos estos objetos que conforman a la composición kitsch se destacan por ser de bajo costo, de una producción masiva, a través de una mezcla confusa de materiales como el plástico, el vidrio, distintos tipos de metal y la madera lo que genera el aparente carácter caótico y ecléctico de los objetos. Por otro lado, la composición improvisada es uno de los elementos más característicos en la producción de elementos kitsch, también lo son la saturación es como diría Eco que“…un estímulo ayuda a otro por medio de la repetición y la acumulación” (2001, p. 86), la aparente anarquía en la colocación de los objetos, así como la falta de balance entre cada objeto y al conjunto en general. Asimismo, la desalineación de los cuerpos en relación con otros objetos de alrededor, parece no guardar coherencia (excepción hecha la horizontal del techo o la vertical de los muros). Tampoco, el tamaño de los objetos indica una planeación para la ubicación ni para la composición pues objetos grandes, medianos y pequeños encuentran su lugar en función del espacio residual en lugar de una planeación evidente.
Esta representación de la estética kitsch que encontramos en muchas viviendas, se ve reflejada en muchos productos del diseño, no necesariamente creado por usuarios comunes y corrientes, sino por diseñadores profesionales. Así por ejemplo en el ejemplar de la revista TV Notas de noviembre del 2010 aparece la ubicación de los textos pero de manera inclinada sin que exista una razón aparente para ello. Las inclinaciones se dan de izquierda a derecha y todos los textos que presentan esta modificación tienen el mismo ángulo.
Con respecto a la revista Tv y Novelas de noviembre del 2010 el tamaño de las fotografías y su acomodo parecen totalmente aleatorio y de acorde a un criterio que puede ser temporal (según el orden en que se obtuvieron las notas) y donde además destaca la imagen de la mujer en bikini en el lado derecho de la portada (cosa que es común en este tipo de revistas en México). Algunas fotografías están fondeadas artificialmente, otras conservan el fondo original. La mayoría están enmarcadas mientras que la mujer con el bikini se integra al fondo. De igual manera los colores se combinan de una manera aparentemente anarquicas con colores calidos y fríos.
Asimismo la revista Nueva de noviembre de 2010 hay dos detalles que sumados a los vistos en las revistas anteriores refuerza el diseño con base en la estética kitsch. En el cintillo superior, justo por encima del título de la revista, los diseñadres agregaron una palabra escrita a mano así también se distingue la enmendadura sobre el texto original, lo que da idea de la aparente imporvisación en esta revista. Finalmente la fotografía del costado izquierdo se destaca por su deficiente calidad contrastando con el resto. Es decir un objeto que se coloca sólo para complementar una nota, sin importar que destaque de las otras fotografías por su pésima calidad.
Finalmente es prudente señalar que estas revistas rebasan los 750,00 ejemplares quincenales de tiraje y su distribución es a nivel nacional.
Dr. Jesús Flores Figueroa
Dr. César Balderrama Armendáriz
Maestra Ivette Alvarado García
Bibliografía:
-Eco Umberto. Apocalípticos e integrados. Cuarta edición. Barcelona. Tusquets editores. 2007
-Giesz, Ludwing. Fenomenología del Kitsch. Barcelona. Tusques editor. 1973.
-Maffesoli. Micheal. En el crisol de las apariencias. Traducción de Daniel Gutierrez. México. Siglo XXI editores. 2007
-Moles, Abraham. El Kitsch. El arte de la felicidad. Buenos Aires. Paidos 1973







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